La familia Godino fue una de entre las muchas familias italianas que migraron a Argentina en 1884. Más adelante, en 1896 nació Cayetano, quién recibiría fuertes y continuadas palizas de su padre, el alcohólico, violento e infectado de sífilis Fiore Godino. Por desgracia los Godino concibieron un segundo hijo al que bautizaron como Antonio, el cual sufría epilepsia y las ya mencionadas palizas de su padre.

Si este preámbulo no es suficiente para comprender por qué Cayetano se convirtió en el asesino más joven y famoso del infame historial argentino, quizás lo que viene más adelante nos ayude.

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Cuando el petiso cumplió siete años, cometió su primer intento de asesinato. Miguel Depaoli, de tan solo dos años, fue engañado por Cayetano para llevarselo a un lugar alejado y golpearle sin piedad. Quería acabar con su vida. El joven psicópata arrojó al infante contra un montón de espinas. Afortunadamente un policía que pasaba por el lugar logró detenerlo a tiempo. Apenas un año después, repitío el ataque con Ana Neri de 18 meses. Esta vez utilizaría una piedra pa intentar fracturar el cráneo. Nuevamente la policía frustró sus planes. Al ser menor de edad, logró salir impune.

Cayetano no era ningún experto. Su torpeza, falta de recursos y el inexistente acceso a cualquier información o ayuda son solo algunos de los factores que le impedían saciar su sed de sangre.

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Finalmente cumpliría su objetivo al asesinar a sangre fría a una niña llamada María Rosa Face, estrangulada y enterrada viva. Acabó por confers a la policía, hecho que nos hace dudar de su psicopatía ya que no es la jugada más inteligente. Repite la acción con Severino González, otro infante que morirá ahogado en un bebedero de caballos.

Su último intento no pudo concluir ya que la madre del chico Julio Botte (al que quemó los parpados con un cigarrillo) logró llegar a tiempo. Cayetano huyó de la escena impune una vez más.

Esto es solo su infancia, próximamente analizaremos sus casos como adulto y trataremos de dar explicación.